Federación de Baloncesto de la Región de Murcia

José María Pastor: viajero, youtuber... y jugador de baloncesto

José María Pastor: viajero, youtuber... y jugador de baloncesto
Entrevistamos al aguileño, que tras un año viajando solo por Europa ha vuelto a la Región de Murcia

Viajar solo es algo que no todo el mundo contempla, menos aún en la época Covid que recientemente hemos pasado. Pero donde algunos ven un impedimento o una reticencia, nuestro protagonista de hoy vio una posibilidad de conocerse, descubrirse y vivir una experiencia increíble. Un año entero viajando por Europa, conociendo doce países y culturas por todo el continente. Más tarde, prolongando esa aventura por nuestro territorio para conocer más a fondo España. Y todo ello contado en su canal de Youtube, Topeados, que no tiene desperdicio y cuenta ya con más de 3.000 suscriptores.

José María Pastor (1994) nació en Águilas y pronto descubrió su pasión por el baloncesto. Antes de emprender la aventura de su vida jugaba en la AD Eliocroca tras desarrollar toda su carrera en el Club Baloncesto Águilas, el equipo de su ciudad. Graduado en Periodismo y Documentación, además de Técnico en Audiovisuales, también formó parte del equipo técnico que retransmitía los partidos del Real Murcia Baloncesto en LEB Plata. Nos atiende ya en Murcia, donde emprende una nueva etapa laboral tras haber viajado por Polonia, República checa, Austria, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Macedonia, Kosovo, Albania, Grecia y Chipre.

Ahora milita en el CD Jesuitinas, y el pasado fin de semana entró en el TOP5 de Segunda Autonómica.

- ¿Cómo surgió la idea de viajar por Europa?

Estaba en Eliocroca jugando en Primera División, súper motivado e ilusionado con el proyecto. Me sentía bien físicamente, entrenaba y me esforzaba porque además estaba haciendo un buen papel en el equipo. Recuerdo que el último partido que jugamos, contra Santomera, metí seis triples y al acabar ya se oía que el Covid había llegado a España y no pintaba bien.

Pasé de competir en Primera División, trabajar en la televisión de la UMU y hacer vida a tener que vivir encerrado en una habitación en Murcia sin poder ir a Águilas con mi familia por el confinamiento. Cuando no estaba trabajando con el portátil me puse a ver vídeos de viajes y di con un canal de un chico mexicano que vivía en Canadá. Empecé a hacerme preguntas y me entró el gusanillo. Pude volver a Águilas, saliendo una hora al día a pasear con mis padres... y yo deseaba que acabase esa situación.

Iba a suplir las velas por mi 27 cumpleaños y pensé que quería disfrutar de la vida, que había estado un año "en blanco". Primero salté en paracaídas, que me daba mucho miedo en aquel entonces, y esperé a que un amigo mío se casase un sábado para coger un avión a Cracovia ese martes siguiente. ¿Por qué Cracovia? No tengo ni idea. Me hice la maleta, me eché el portátil para teletrabajar y me fui.

Me fui por desesperación, por preguntarme qué estaba haciendo por mi vida y porque quería disfrutar al máximo tras un año tan malo. Intenté "arrastrar" a algunos amigos para acompañarme a la aventura, pero se echaron para atrás. Así que asumí que tenía que viajar solo.

- ¿Cuál fue la ciudad que más te sorprendió de todas las que visitaste?

De todas las ciudades en las que estuve, dentro de los doce países que visité, pasé por Budapest o Praga, que son preciosas. Pero la ciudad que más me ha impresionado fue Cracovia. El centro de la ciudad, el castillo, el río... me impresionó bastante.

- ¿Has echado de menos el baloncesto? ¿Qué te aporta?

Sin lugar a dudas. Para mí siempre ha sido imprescindible tanto el baloncesto como el cine, y ahora le sumo viajar porque me hace sentir libre y tener la sensación de disfrutar de la vida y que estoy haciendo lo que quiero.

Necesitaba jugar a baloncesto, escuchar el sonido de la red cuando encestas... Siempre que he tenido un mal día el baloncesto ha estado ahí. Además es un deporte de equipo, que te lleva a trabajar juntos para ganar. Mi personalidad cambia dentro de la pista. Cuando juego parezco un cascarrabias que se queja, como Nocioni. El baloncesto es el único deporte que me he tomado en serio en mi vida.

Durante mi viaje no jugué nada a baloncesto, pero cuando llegué a Skopje (capital de Macedonia) vi a un chico tirando a canasta en un colegio y le pregunté si podía tirar con él. La primera que intenté fue una castaña, lamentable (risas). Hice como que se me resbaló la pelota y me fui. No había tocado una pelota en meses. Pasé mucha vergüenza.

- ¿Cómo surgió tu pasión por el basket?

De toda la vida me ha gustado. Nunca me ha gustado el fútbol, yo llevaba mi pelota de baloncesto cuando todo el mundo jugaba al fútbol. A los siete años y medio me apunté y tenía que jugar con gente cinco o seis años mayor que yo porque no había gente de mi edad para jugar.

Recuerdo el Eurobasket 2005, en el que Alemania eliminó a España gracias a Dirk Nowitzki. Le vi jugar y flipé, me aficioné por él. Simulaba sus movimientos y me motivaba jugar imaginando que era Nowitzki.

Mi pasión viene de siempre, también por mi hermano mayor que jugaba en Águilas. A los siete años y medio tuve mi primer entrenamiento, aunque no sé si se le puede llamar así porque el resto de compañeros eran mucho mayores que yo.

- ¿Qué te dijeron tus compañeros de equipo cuando les dijiste que te ibas por Europa?

No se lo dije prácticamente a nadie cuando iba a irme porque me daba "cosilla" al ser en pleno confinamiento. Hubo quién me preguntó, tanto en el equipo como en mi entorno, que por qué tomaba esa decisión si aquí tenía trabajo y cierta estabilidad. Recuerdo que hicieron un listado de jugadores en el CB Águilas y yo dije que no me apuntaba. Mis compañeros dijeron que si me iba para dos o tres semanas, pero cuando les dije que me marchaba de forma indefinida fliparon y no me entendían.

Yo teletrabajaba y me pillaba alojamientos turísticos por días, y combinaba el grabar vídeos con el trabajo. La gente al final acababa apoyándome aunque no terminaban de entenderlo, y lo comprendo porque me fui en un momento delicado y sin saber inglés prácticamente.

- ¿Cómo surge la opción de Jesuitinas? ¿Cómo te encuentras en tu nuevo equipo?

Ahora estoy trabajando en Murcia y contacté con los clubes cerca de la capital. Quería un equipo de Segunda Autonómica porque hace tiempo que no compito y prefería encontrar un equipo de una categoría más baja porque también arrastro alguna lesión. Barajé tres opciones y, al final, opté por Jesuitinas sobre todo por la comodidad de transporte y porque un amigo mío juega aquí.

Me gusta el equipo, el entrenador y el ambiente, y la verdad que creo que ha sido una buena elección. Estoy bastante bien porque hemos hecho buena piña y hay buen rollo en el vestuario. Empezamos mal el primer partido pero, a partir de ahí, hablamos para reponernos y competir a partir del siguiente siendo críticos. Eso me gustó muchísimo y conseguimos vencer a un grandísimo rival como Bahía de Mazarrón.

- ¿Volverás a hacer las maletas o ya te quedarás en la Región?

Volveré a marcharme, en seis meses o un año. Para empezar me cogeré un par de semanas de vacaciones para conocer Portugal, que tengo muchas ganas, y quizá Marruecos. Me iré de mochilero, sin nada más, a descubrir esos países.

Si no cambia la cosa, en un año me iré a conocer Latinoamérica. Quiero hacer voluntariados y conocer el continente. La idea es viajar desde el sur de Argentina hacia el norte de Sudamérica. Seguramente esta sea mi última temporada jugando a baloncesto, al menos durante un tiempo, y me da mucha pena. Pero bueno, lo que me tira es viajar y es lo que quiero hacer.

Por el momento toca ahorrar, disfrutar de la familia y del baloncesto antes de empezar la aventura "al otro lado del charco". Como a mí me gusta decir, y es la frase con la que cierro mis vídeos, como decía Andrés Montes: "la vida puede ser maravillosa".